FOSSILIZATION – Leprous Daylight

La lepra, una de las enfermedades más temidas de la antigüedad, no solo desfiguraba el cuerpo: marginaba, aislaba y condenaba a quienes la padecían a una muerte social antes que física. Esa putrefacción lenta, ese deterioro progresivo bajo una luz cada vez más tenue, parece resonar directamente en el sonido que Fossilization construye en Leprous Daylight. Aquí la luz no redime: enferma.
El dúo brasileño V. (guitarra, voz, bajo) y P. (batería), ambos miembros de Jupiterian, aterriza con un debut contundente que bebe directamente de la tradición de Incantation y Dead Congregation: death metal denso, certero y asfixiante, donde la atmósfera no es un aditivo sino la estructura misma del sonido. Dejando atrás la experimentación de sus EPs previos y el split con Ritual Necromancy, Fossilization opta aquí por una visión más directa, enfocada en peso, tensión y una oscuridad que se adhiere como miasma.
El álbum arranca con «Once Was God», donde los riffs pantanosos se ensamblan con blast beats milimetricos mientras el bajo opera como columna vertebral, aportando densidad al espectro. No se trata solo de velocidad; aqui hay una conciencia compositiva que se nota en cómo las transiciones entre pasajes rápidos y secciones death-doom funcionan sin rupturas forzadas. Temas como «At the Heart of the Nest» o «Eon» muestran ese equilibrio: la banda sabe cuándo acelerar y cuándo dejar que el aire se enrarezca, construyendo climas asfixiantes sin caer en el estancamiento. «Wrought in the Abyss» cierra con un tono cavernoso que resume la intención del disco: oscuridad densa, pero articulada.
La producción es clave aquí. Suena orgánica, sin pulido digital excesivo, pero con claridad suficiente para que cada elemento tenga presencia: las guitarras mantienen definición incluso en los pasajes más saturados, la batería pega sin artificios y el registro vocal alterna entre guturales profundos y ataques más rasgados, siempre desde un plano cercano que refuerza la sensación de encierro. El sonido cavernoso no viene de saturar todo hasta hacerlo ininteligible, sino de trabajar los tonos y el espacio para lograr esa profundidad.
Con 37 minutos y ocho temas, Leprous Daylight no desperdicia nada. Fossilization entiende que la brutalidad necesita oxigenarse, y que la atmósfera no es un adorno sino parte estructural de su sonido. El resultado es un disco sólido, maduro y con personalidad propia dentro de un género bastante saturado. Como aquella enfermedad bíblica que podía devorar incluso las piedras de las casas según el Levítico, o que arrastraba a los contagiados fuera de las murallas, hacia colonias donde morían olvidados bajo el sol, Leprous Daylight infecta todo lo que toca: se instala, corroe y no suelta, incluso después de que termina el último acorde.

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