

Seis años después de II, Invunche reaparece sin apuro. Atavismo no es un disco que busque validación ni encajar en escenas cómodas; es más bien el resultado de un proyecto solitario que decidió dejar atrás el ruido del presente para escuchar algo más antiguo, más profundo. Lo que aquí se invoca no es nostalgia, sino memoria.
Musicalmente, Atavismo conserva la base áspera y repetitiva que siempre ha definido a Invunche, ese pulso cercano al punk primitivo y al black metal más elemental, pero ahora expandido hacia una dimensión mucho más ritual y psicodélica. Los riffs no avanzan con urgencia, sino que giran sobre sí mismos como mantras, generando estados hipnóticos donde el tiempo parece diluirse. La producción, más clara que en trabajos anteriores, no suaviza, sino que permite que cada capa fluya y refuerce la sensación de trance.
El disco se siente profundamente narrativo, aunque no en un sentido literal. Hay un tránsito constante entre lo terrenal y lo mítico, entre lo humano y lo ancestral. Temas como “Elal” funcionan casi como ejes centrales: largos, envolventes, con un desarrollo tanto de black metal arcaico como a ciertas exploraciones del rock psicodélico latinoamericano, donde la épica no se construye desde la velocidad, sino desde la repetición y la atmósfera. Las influencias pueden rastrearse, desde el primitivismo de Ildjarn hasta la espiritualidad pagana del black metal americano, pero nunca se imponen por sobre una identidad propia muy definida.

Uno de los grandes aciertos de Atavismo es su capacidad para integrar elementos ajenos al metal sin que se sientan forzados. Pasajes más melódicos, percusiones rituales, detalles casi chamánicos y una sensibilidad claramente latinoamericana aparecen y desaparecen de forma orgánica, reforzando el concepto del disco como un viaje espiritual. No hay relleno ni exhibición técnica: todo está al servicio del clima.
En el fondo, Atavismo es un disco sobre el rechazo del presente y la búsqueda de sentido en algo más antiguo que el individuo. No hay escapismo ingenuo aquí, sino una especie de resignación lúcida: la modernidad no ofrece respuestas, y la única salida posible es mirar hacia atrás, hacia mitos, ciclos naturales y fuerzas que preceden al concreto y al acero. Invunche no romantiza ese pasado, lo convoca.
Con Atavismo, Invunche consolida una voz propia dentro del black metal contemporáneo, lejos de modas y fórmulas. Es un álbum que recompensa con una experiencia inmersiva, densa y profundamente personal. Un trabajo que no busca complacer, sino permanecer.
